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Ciclo Audiovisual ¡Para saber hay que imaginarse!
¡Para saber hay que imaginarse! es un programa audiovisual integrado en una serie de actividades, resultado del proyecto Subtramas (Plataforma de investigación y de co-aprendizaje sobre las prácticas de producción audiovisual colaborativas), y realizado por Diego del Pozo, Montse Romaní y Virginia Villaplana en el marco de las Estancias de Investigación 2011-2012 que ofrece el Museo Reina Sofía.
Fechas: 13, 14, 20 y 21 de abril de 2012
Lugar: Edificio Sabatini, Auditorio. MNCARS, Madrid
Entrada: gratuita (hasta completar aforo)
Información: http://www.museoreinasofia.es/programas-publicos/audiovisuales/saber-imaginarse.html
Subtramas da título a una investigación que explora las prácticas artísticas colaborativas que trabajan con la imagen en movimiento, para abonar un recorrido de experimentación estética a partir de la intersección de la cultura visual con la esfera del arte, la democracia participativa, la educación y la vida cotidiana.
Se trata de prácticas ampliamente vinculadas a la pedagogía radical, en tanto los procesos que acometen se definen por su función deconstructiva y transformadora, en oposición a las narrativas dominantes inscritas en aquellas imágenes que suelen caracterizarse por ser afirmativas y reproductivas. Para lograr una ética política en la producción de imaginarios el sentido de lo colaborativo en la representación acontece un elemento fundamental en la articulación de las prácticas aquí exploradas. La colaboración conlleva un desborde de las nociones de autoría, autoridad y autenticidad para llegar a un trabajo compartido. Entienden lo colaborativo no como una suma de trabajos o fuerzas de diversos agentes, sino como un proceso en el que se incorporan y comparten permanentemente los cuestionamientos sobre las propias ideas, métodos y procesos de trabajo, con la intención de ir generando agenciamiento con las diferentes sensibilidades involucradas. Ello supone liberar las convenciones de tiempo, la división del trabajo cultural y las fuerzas productivas que intervienen, en un proceso de creación común de discursos, prácticas, redes e incluso realidades. El trabajo colaborativo no renuncia a integrar las complejidades y los conflictos y el resultado es fruto de un compromiso colectivo que contiene todos los valores que conforman una producción audiovisual. La noción colaborativa en la representación implica entonces asumir la conciencia de que las imágenes hablen, participen, actúen, con el fin de reivindicarse como espacios sociales en si mismas.
Esta forma de manifestarse desafía en consecuencia las relaciones de saber-poder contenidas en la producción de las imágenes para ensayar otras formas de conocimiento visual desde el pensamiento y la acción colectivas, capaces de generar nuevos imaginarios simbólicos sobre los sujetos desde la acción de los sujetos. De este modo el campo de la imagen se suscribe a una tendencia construccionista que pone en valor los conocimientos situados o “saberes menores” frente a las estructuras de juicio y productividad de un modelo de aprendizaje heredado, aún sujeto al control y al disciplinamiento. En su lugar, la investigación Subtramas despliega un conjunto de prácticas en aras de potenciar un conocimiento crítico, fruto de las experiencias de cooperación, con vocación para alentar otras formas de coexistencia social.
Subtramas propone así una genealogía de las prácticas audiovisuales expandidas, cuya mayor aportación ha sido integrar discursos heterogéneos al debate estético, vincular éste al campo del co-aprendizaje y la política principalmente, y extender su dimensión crítica para una transformación de las estructuras, mecanismos y relaciones normativizadas en la producción y transmisión del saber institucional.
No es baladí la referencia a los movimientos culturales de extracción política que se organizaron hace cuarenta años, teniendo en cuenta los efectos sociales del actual ciclo político. Las experiencias que por ejemplo aportaron determinados colectivos de cine británico en los 70’s resultaron extremadamente creativas por sus modos de producción y distribución en el contexto de las luchas sociales. Si bien las condiciones de la cultura digital exigen otras bien distintas, los recientes debates públicos en torno a las consecuencias desproporcionadas derivadas de las restricciones de la cultura han devuelto, en tiempos de crisis de lo común, la necesidad de restituir una idea políticamente consciente de la cultura como espacio de producción del común en estrecha relación con las nuevas formas de articulación política.
El programa audiovisual ¡Para saber, hay que imaginarse! pone el énfasis en una serie de experimentos audiovisuales -que integran procesos de co-aprendizaje o bien potencian tangencialmente una dimensión pedagógica radical-, tanto de referencia histórica como del presente, que constituyen posibles imaginarios alternativos a las formas de producción de conocimiento hegemónicas que interactúan en las relaciones entre sociedad, arte y cultura. De este modo, ¡Para saber, hay que imaginarse! reivindica la imaginación como una facultad política de la memoria, la ideación y la subjetividad en el marco de la institución cultural, cuyos códigos, símbolos y protocolos en las formas de hacer se han disciplinado muchas veces, perdiéndose así la capacidad real subversiva de la imaginación.
“Prácticas colaborativas y nuevos imaginarios” y “Experiencias con la Recepción de las imágenes” dan titulo a las sesiones 1 y 2, en las que se proyectan trabajos que ensayan otras posibilidades de hacer cine como intervención social a través de procesos de acción participativa. Sisters! (2011) es el resultado de la colaboración entre la artista Petra Bauer y una organización feminista establecida en Londres, que desde 1979 trabaja por la defensa de los derechos de las mujeres procedentes de minorías étnicas. La elección de Nightcleaners/parte 1 (1972-75) para la segunda sesión sugiere voluntariamente un vínculo transhistórico con Sisters! para poner de relieve las paradojas que emergen de los procesos de colectivización de las imágenes y sus formas de recepción en el contexto de las luchas sociales, en los 70’s y ahora.
Las sesiones 3 y 4 incorporan, bajo los subtítulos “Prácticas colaborativas y nuevos imaginarios II” y “Aprendizajes entre las imágenes. Educación Crítica formal y no-formal”, experimentos audiovisuales en colaboración con estudiantes, profesores y grupos autónomos en un marco de co-aprendizaje. De nuevo, la diversidad cronológica de las producciones incluidas destaca la relación de las imágenes con procesos de diálogo e intercambio, que configuran a su vez espacios de resistencia cultural e intelectual.
Además del programa audiovisual, la investigación Subtramas presenta una serie de acciones en el museo Reina Sofía -en distintos tiempos y espacios que se irán comunicando-, mediante un formato de base colaborativa que articula a la vez praxis y teoría. Se trata de un formato híbrido cuya metodología de trabajo parte de dos elementos vertebradores: la conversación y la presentación/análisis de proyectos colaborativos. El sentido de todo ello es propiciar un contexto experimental en el museo, donde los aprendizajes y los intercambios generen un marco de investigación sobre la condición política de las imágenes en relación al arte y la educación crítica.
Paralelamente al programa audiovisual, se desarrollarán dos talleres conducidos por las artistas Petra Bauer y Annette Krauss con los grupos de estudiantes de doctorado, postgrado y los programas del Vicedecanato de Extensión universitaria de la Facultad de Bellas de Madrid, UCM. Ambas artistas aportarán herramientas de aprendizaje, reflexión y debate, que se estructurarán a partir de un recorrido por diferentes narrativas de base colaborativa que han llevado a cabo con movimientos y grupos sociales, aplicados a la educación formal y no formal.
Finalmente, se llevará a cabo una Zona de Investigación Abierta en las salas del museo Reina Sofía, que ofrece un sistema interactivo compuesto por los materiales del video-ensayo (edición visual y textual de las entrevistas realizadas en una primera fase de la investigación iniciada el 2009), una relación de trabajos audiovisuales y otros materiales conceptuales asociados. El dispositivo también estará vinculado a la página web de la investigación Subtramas, pudiéndose así visualizar online el abecedario anagramático (o herramienta conceptual matriz de la investigación), así como los resultados de las intervenciones que se den en la Zona de Investigación Abierta.
La Zona de Investigación Abierta no es un centro de documentación o consulta, ni un punto de información ni de interpretación. Es un espacio en el que grupos de diversa composición pueden incorporar los materiales del dispositivo a sus propias investigaciones o intereses culturales e intelectuales, así como añadir nuevos materiales. La Zona de Investigación Abierta adquiere entonces una doble función: ofrece herramientas de reflexión al tiempo que se predispone como un espacio para el intercambio de ideas y prácticas en el marco del museo.
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